
La nueva asignatura Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos se ha incluido dentro de las materias obligatorias de la Educación Primaria y Secundaria.
Hay quien ve esta asignatura como una herramienta de adoctrinamiento político en manos del gobierno de turno, pero básicamente se trata de una asignatura que explica los derechos y deberes de los ciudadanos, la igualdad entre hombres y mujeres, el rechazo al racismo, y el respeto a la diversidad y valores democráticos.
No se trata de poner de acuerdo a los que admiten el aborto y a los que no, a los que defienden la eutanasia y sus contrarios, fijarse en estos problemas sin duda conflictivos impide darse cuenta de que nuestra convivencia se basa en un acuerdo fundamental en valores éticos. Hay una serie de valores comunes que no tienen porqué interferir en los valores personales. Valores ligados a los derechos humanos y a los principios constitucionales.
La conducta democrática no es espontanea e irreflexiva, ni es una actitud innata del individuo, sino que los valores y normas democráticas necesitan un aprendizaje tanto en el ámbito familiar como en el escolar, para que el ejercicio de la ciudadanía sea consciente y maduro.
Aún no he podido ver que tiene de malo la nueva asignatura, sinceramente creo que si se imparte adecuadamente, el sistema educativo español y la calidad democrática de nuestra sociedad mejorarán considerablemente.
Quizá la educación no pueda resolverlo todo, pero sin ella no se arregla nada.
ARGUMENTOS EN CONTRA POR JORGE ILLESCAS
Cuando he intentado escribir sobre este tema concreto no se me ha venido a la mente cada una de las propuestas educativas, los textos etc..., que la asignatura de EpC propone, por una única razón: los contenidos que se vierten hoy en ella podrían ser diferentes en función de quien nos gobernara, no es una afirmación quimérica, puesto que ya ha sucedido antes bajo el nombre de Formación del Espíritu Nacional; por tanto si a ellos, los contenidos, me refiriera, la crítica sería sólo puntual.Así pues, como sea que rechazo criticar todos aquellos contenidos que la hacen negativa y que ya justificarían su ostracismo, menos me importarán aquellos de los que se dice (no tienen por qué serlo) que son positivos.Incluso me desarmo si quieren de mi idea de que la Ideología y el Estado deben estar separados, al fin y al cabo ésta se ha convertido en religión debido al fervor con que se vive.
Dicho esto, EpC puede ser muchas cosas positivas y negativas pero sobre todo es un atentado contra la libertad individual. Al margen de lo que enseñe, el objetivo es introducir a un niño una escala de valores, programarlo como si de un ordenador se tratase y, lo peor de todo, hacer que todos piensen igual sobre los mismos temas puesto que la enseñanza en centros educativos transciende al particularizado ámbito familiar. Pregúntense ¿Acaso podemos embridar a nuestros hijos con un corsé tal que les hagamos aceptar como suyo lo que para nosotros es bueno o malo, lo que da igual o lo que no? ¿Somos ya la sociedad perfecta según cuyos cánones hay que vivir? ¿Existirá algún día esa sociedad?... Nunca existirá esa sociedad, siempre tendrá puntos de mejora que necesitarán ideas nuevas, definiciones nuevas, avances nuevos, inconformismos nuevos... Sueños nuevos que no verán la luz si programamos a las generaciones posteriores con una cultura endogámica que ponga aún más rejas si cabe a los pocos inconformistas que de verdad se atrevan.
Me despido con una cita de Aute que viene al pelo: "El que no tenga sueños, que se disponga a tener dueños".
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