12 mayo 2008



RUSIA, EL PESO DE LA HISTORIA

Magnifica estrategia la que Putin ha ejecutado la semana pasada en el ámbito de poder ruso, obligado a abandonar la jefatura del Estado, que ya ha ocupado durante dos legislaturas, y que según el imperativo legal ruso no se puede prolongar mas, ha designado para este cargo a uno de sus hombres, Dmitri Medvédev, mientras el asume alegremente el cargo de primer ministro, continua dominando el espectro político ruso a la vez que vuelve a tener la posibilidad de optar de nuevo a la jefatura del Estado ruso.

Quizá me equivoque al pensar que pretende perpetuarse por siempre en el poder, pero teniendo en cuenta su pasado político, que perteneció a la KGB y los hechos que durante su gobierno se han sucedido, tales como la persecución de ciertos sectores del periodismo no me huelen muy bien maniobras como la que acabo de relatar. Todo ello tiene sin duda su referente en la historia contemporánea de Rusia, es decir, en la historia del comunismo ruso, bajo el cual Rusia se configura como una de las potencias mundiales y al mismo tiempo se ve estrangulada por su propia economía y su hermetismo político, que tiene como prioridad mantenerse en el poder con una cúpula vieja y acomodada, a abrirse y poder dinamizar la economía.

Y es que en Rusia nunca ha habido democracia, pasar de un régimen zarista, semejante a lo que fueron las monarquías absolutas de occidente, a un totalitarismo, el que supuso la dictadura comunista, es prueba evidente de ello. Este es sin duda, bajo mi punto de vista, uno de los problemas endémicos del extremo oriental de Europa.

La falta de hábitos democráticos y la gran huella que el comunismo dejo, con todos los problemas de concepción de la vida publica que esto lleva asociado, impiden en parte el desarrollo democrático en Rusia, que a veces parece mas en la actualidad a una de esas falsas democracias, llamadas populares por los mismos dirigentes comunistas, que ellos mismos imponían en sus estados satélite, que una autentica democracia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupenda escenificación de la historia. Da gusto como la relatas, de verdad.

Julián.

Atlante dijo...

Otro ejemplo de la eliminación del servicio que debería suponer el ejercicio del poder en pro del aprovechamiento personal y del ego; con premios tan suculentos como Alina Kabaeva, de la que siempre fui gran admirador cuando ella era gimnasta, incluidos, me esperaba más rebeldía en sus ojos de diosa jaja.
Aunque en este caso se ha llevado a un extremo superlativo, como todo lo que corresponde a las falsas democracias populares, es necesario hacer una reflexión y poner las barbas a remojar porque vamos por el mismo camino, en vez de duques tendremos diputados...

Un saludo.

Jorge Illescas.