08 mayo 2008


FALLECE CALVO-SOTELO
Durante su gobierno se aprobó la Ley del Divorcio


El más polémico de los proyectos aprobados durante el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo fue, sin duda, la Ley del Divorcio, que en 1981 fue acogida con durísimas críticas por parte de la Iglesia y de diversos sectores de la sociedad. Dos años antes de su aprobación, la Conferencia Episcopal Española había redactado un documento, en el que se afirmaba que «el divorcio no es, en principio, un derecho de la persona» y que la familia «quedaría gravemente dañada» si se aprobaba la ley.

Lo que parecía un claro signo de modernidad, no evitaba un farragoso y tortuoso camino para las parejas que querían decirse adiós para siempre. Había que demostrar que el amor había cogido un viaje sin retorno y quién de los dos era el culpable.

El motivo más común de divorcio era el adulterio, que venía acompañado del desgaste matrimonial. Aunque en muchas sociedades antiguas también era motivo de muerte, como en la antigua Babilonia, donde el divorcio podía ser pedido por cualquiera de los cónyuges, pero el adulterio de las mujeres era penado con la muerte.

Desde la aprobación de esta ley hasta nuestros días, se han registrado en España más de dos millones de divorcios y separaciones. En 2005 fue reformada y se agilizaron los trámites.

La ley de 1981 no fue la primera con la que contó España. El 2 de marzo de 1932, las Cortes de la II República habían aprobado una ley impulsada por el ministro Fernando de los Ríos.

Durante cuarenta años, el matrimonio fue indisoluble en España.

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