21 mayo 2008

LA ENCUESTA SEMANAL: Los lectores creen que tenemos derecho a conocer la vida de los famosos si se desarrolla en espacios públicos.
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El tema de la encuesta gira en torno a la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen. Hemos querido preguntar sobre este asunto debido a los acontecimientos relacionados con la hermana de la Princesa de Asturias.
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Un 67% de los lectores de Zona Cero han votado que sí tenemos derecho a conocer la vida privada de los famosos, cuando ésta ocurre en público. Parece una contradicción pero no lo es. Hay que distinguir entre vida íntima, vida privada y vida pública. La primera pernece a lo más reservado del individuo y por tanto debería ser inviolable (una conversación entre una pareja, un padre y un hijo, la rutina en el interior de la casa...), la segunda puede ser desde una reunión de personas en la sala de un local, hasta un paseo por un parque con tus hijos. La tercera vida es la pública y a la que más están expuestos los famosos.
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El caso de Thelma Ortiz tiene dos claves: primero ella pide que se respete su imagen y su intimidad porque no es un personaje público, al igual que se respeta a los hermanos de los presidentes del Gobierno. Y segundo, la Juez ha dicho que Thelma Ortiz había participado en actos públicos de carácter importante y por tanto ya había prestado su imagen pública y no había vuelta atrás.
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Cuando un político decide presentarse en una candidatura y prestar su nombre para que lo escriban en papeletas, folletos, carteles, etc, el político sabe que ha autorizado para que su imagen pueda difundirse con libertad. Esto muchas veces nos puede hacer reflexionar sobre el mundo de la política y lo ligado que está con la imagen, si merece la pena darse a conocer y que pongan carteles tuyos por toda la ciudad o por toda España y luego te arrepientas por tus gestiones.
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La imagen pertenece a cada individuo. Sólo los osados que entren en la esfera pública tendrán que acostumbrase a que su rotros, su voz, su nombre, etc. sean reconocidos por todos, para bien o para mal, y sean difundidos para informar. Aqunque soy de los que pienso que una imagen que no informe no vale nada más que para aportar morbo: ¿De qué sirve fotografiar a Julio Iglesias y a Miranda paseando por una playa en Miami si no aporta ningún dato relevante?Tema complicado del que se seguirá hablando constantemente.
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Julián Cantero

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad que las imágenes que no dicen nada como la de los muertpos en una guerra, una persona que se quiere suicidar, un cadáver... de berían estar prohibidas

Pedro

Atlante dijo...

Es un poco relativo la cuestión no es si poner imágenes o informar sobre este tipo de noticias o no hacerlo.

La cuestión es preguntarse por qué interesan a la gente, si es cuestión de una educación deficitaria, de un bienestar mal (o bien) llevado etc... y a partir de ahí ver si es perjudicial o beneficiosa socialmente.

Anónimo dijo...

Dice el gran Gustavo Bueno que la televisión es democracia y lO COMPARTO. Es el elemento-símbolo de nuestra democracia. El mando a distabncia es el gusto más perfilado que existe en un Estado de Derecho.

¿Los famosos tiene derecho a su intimidad? sí, entonces ¿auál es el problema? Muy senmcillo: a la gente le interesa la vida íntima porque siempre ha existido ese afán por espiar al vecino, por enterarse de lo ajeno. No debemos exagerar ni frivolizar: que graben a un famoso desnudo en la ducha no es de recibo, pero que le graben pasando a la Zarzuela no creo que sea para tanto.

La sociedad es hipócrita con estos temas. Nadie sigue la prensa del corazón pero todo el mundo conoce a Belén Esteban. Este es un ejemplo de lo mal que funcionamos cuando no respetamos el interés común que ampara nuestra democracia.