12 mayo 2008


LOS TOROS: ¿A FAVOR O EN CONTRA?

>>A continuación podrás leer dos argumentos distintos sobre un mismo tema. En el margen derecho de la página puedes votar. Tu participación es importante.

ARGUMENTOS A FAVOR POR ÁNGEL LAGUNA

Respeto, eso es ante todo lo que los defensores de la fiesta nacional pedimos. Un valor que parece estar muy en boga, pero cuya aplicación es selectiva, se practica respeto hacia determinados sectores, personas o cosas, atacando otras realidades tan respetables como es la tradición más internacional de España, y es que defender los toros abarca un amplio abanico de gente y cultura.

De la permanencia de la fiesta depende que el toro de lidia continué su existencia o se extinga, pues la lidia es su razón de ser y sin ella esta condenado a dejar de figurar entre el conjunto de especies animales de la actualidad.

Las corridas de toros y de rejones llenan plazas, rebosantes de público que espera ver el extraordinario espectáculo que supone observar la realidad de la vida escenificada en un redondel de arena, la vida y la muerte, que viajan en el mismo tren, luchando por vencer. El instinto animal frente a la inteligencia humana. Gente es la que hace posible esta fiesta: la que se encarga de criar el ganado, la que se dedica a reunir un buen cartel para tal o cual fecha, la que armada de valor, y perteneciente a una clase humana sin igual se enfrenta tarde a tarde a uno u otro morlaco, y como no la que gustosa acude a ver el espectáculo de valor, clase y alegría que suele contemplarse en cada corrida. Toda esta gente: ganaderos, empresarios taurinos, toreros y público en general, todos ellos son personas, personas que merecen respeto.

La tauromaquia ha demostrado a lo largo de su historia ser un arte que se enriquece con el tiempo, desde la evolución animal en la bravura de las castas, hasta la forma de concebir el toreo y los estilos que de esto se derivan. Económicamente además los toros son sustento de un amplio abanico de personas que van desde el mayoral de la finca mas pequeña hasta la figura mejor pagada del momento.

Es difícil contener en un espacio tan limitado todo lo que la fiesta nacional lleva consigo. Estar a favor de los toros supone respetar la tradición, la continuidad de un animal que nos representa como españoles, la pervivencia de un sector vivo económicamente, y sobre todo la demanda de un público. Por esto mientras haya aficionados a los toros deberá haber toros, es una historia de personas. ¡Es cuestión de respeto!

ARGUMENTOS EN CONTRA POR ENRIQUE RODRÍGUEZ

La tauromaquia o el "arte de la lidia" son casi tan antiguos como la historia de la humanidad (edad de bronce). A pesar de esa antigüedad y el carácter tradicional de la misma, yo estoy en contra de todos los suplicios a los que el torero somete al asustado toro. Toro que embiste ante el temor de encontrarse en un lugar que no conoce y del que no va a salir vivo. Además el toro por que es atacado por el torero, un hombre subido a caballo que le introduce la pica en su cuerpo, haciéndole sangrar y por fin el banderillero que se encarga de seguir metiendo el dedo en la llaga y perder las fuerzas poco a poco.

Tras hacer las delicias del público, el torero entra a matar, espada en mano, con una estocada que atraviesa el corazón del astado. Eso en el mejor de los casos, pues el toro muere casi en el acto, ya que con el descabello el toro cae, si, pero no está muerto pero tiene la columna rota, es decir, el toro está consciente hasta que llega el puntillero que acaba con el mal rato que pasa el toro.

Así es una corrida, el toro se desangra poco a poco y es asesinado de forma salvaje y los "entendidos" dicen que no sufren.

Estaría de acuerdo con las corridas de toros si no hubiera banderilleros ni picadores, en igualdad de condiciones. Pero sé que alguien dirá que soy un salvaje, así entenderíamos a los toros.

>>Vota la postura que más te convenza según los argumentos aquí expresados. Puedes hacerlo en el margen derecho de la página. Gracias

7 comentarios:

Atlante dijo...

Sí, respeto, pero digo más porque no me apetece hacer un discurso a la defensiva, creo que se debería avanzar en la promoción de esta cultura no tanto mirando a la tradición y al espectáculo sino precisamente a los otros dos puntos que brillantemente aduce Ángel, el ambiental y el económico, si bien yo uniría ambos en uno y os recuerdo que sería muy difícil mantener espacios tan amplios como las dehesas taurinas en ese estado casi virgen tan hermoso, probablemente acabarían convertidas en su mayor parte en ciudades de cemento de no ser por la tauromaquia, creo que la apertura, al menos el conocimento, de esta realidad abriría las mentes a la comprensión de la necesidad de este arte.

En cuanto a los que aducen que el animal sufre he de recordarles que el transporte, al contrario que en la mayor parte del ganado, se hace en compartimentos separados y de forma mucho más cómoda y respetuosa; respecto a la muerte, no entiendo mucho pero si el torero lo hace relativamente bien el toro no sufre dolor, a este respecto también quiero señalar que no deberían ser lícitas las barbaridades llevadas a cabo sin control en algunos pueblos pequeños... y hasta aquí puedo leer.

Sinceramente creo que los "ecologistas" se ceban con la tauromaquia porque es un valor simbólico que promocionaría a sus líderes de lograr derrumbarla.

Un saludo a ambos. Enhorabuena.

Jorge Illescas.

Anónimo dijo...

Primeo felicito a Laguna y Richart por sus argumentos. Gracas por colaborar.

Quiero resaltar dos cosas: Laguna habla del concepto gente, personas, público. En definitiva, todos los que hacen posible que se celebre una feria. Es importante porque estamos también hablando de democracia. Si vivimos en un país libre donde las decisiones se consensúan, los toros habría que tratarlos de la misma manera.

Por otra parte, resaltar de los argumentos de Richart una cosa: es cierto que el toro sufre, a ninguno nos gusta ver sufrir a aun animal, sangrando y agonizante.

Para terminar, un apunte: algunos dicen que las corridas no tendrían sentido si el animal no muere en la plaza, es decir, si el torero no remata su faena. Aquí habría que reflexionar sobre la postura de la Ministra Narbona. En cuanto a lo del uso de las banderillas, es imprescindible al igual que la suerte de baras. El picador y el banderillero le aportan al festejo equilibro. El toro sale eufórico de los corrales, dispuesto a comerse la plaza. Con la suerte de barras y las banderillas el toro queda aplacado, saca toda la furia que llevan dentro, y se demuestra una buena corrida. De lo contrario, según opinan los más entendidos, el toro podría sufrir un infarto, ya que sale a la plaza con taquicardia, demasiado violento y sin control.

Un saludo. Julián Cantero

Anónimo dijo...

¡Cuánta sin razón gobierna sobre nuestra sociedad! Una sociedad que va a lo urban, como muchos dirían, o la última moda. Esa última moda no es otra que la de ponerse en contra del arte del toreo, de la costumbre y la tradición. Ahora eres más si rompes con eso.
¡Cuánto daño puede producir en nuestros ojos ver arriar la bandera española por un tal Chikilicuatre! Complazcamos la vista y sigamos animando a poder ver nuestra insignia nacional en todos los cosos de nuestro territorio. Tendrán sus motivos los naturalistas y ecologistas en su defensa antitaurina. Pero siglos de arrigo, tradición y emblema, como lo es la fiesta nacional, no se pueden cambiar de un día para otro. Porque detrás de un torero y un toro, hay muchas bocas a las que dar de comer.
Por ello, apostemos por el españolismo y defendamos otras causas más importantes, que ya se tocan en este blog instructivo.
Sin más, me despido.

Anónimo dijo...

Yo estoy con Richart porque es una atrocidad lo que se le hace al animal, digais lo que digais. Es un ser vivo que es maltratado pro el hombre. Como dice Enrique no hay igualdad de condiciones.

Saludos...

Anónimo dijo...

Enrique estoy contigo totalmente.
A todo aquel que dice que el toro no sufre, me gustaría que probara a que le claven unas cuentas banderillas y poco a poco mientras su cuerpo brota litros de sangre, que le claven una espada en el entrecejo, y por supuesto, que les "toreen" mientras un público espectante les contempla desde las gradas, para que comprueben personalmente si el toro sufre o no.

El toreo ni es arte, ni es cultura. Es una verdadera atrocidad y un maltrato sádico contra la naturaleza.

Todo aquel que diga que el toro no sufre con esas "perrerías" a las que son sometidos, no tiene ninguna sensibilidad.

Cuando recuerdo la muerte del torero Francisco Rivera "Paquirrí" pienso que tal vez, eso podría ser un escarmiento para todos los toreros y para que empezaran a "torear" a sus mujeres o a su familia y no a un animal.

Tiene delito. No solo matan a un animal, si no que los muy malnacidos, se forran de dinero.

Enrique, tienes mi voto.

GONZALO VALVERDE

Anónimo dijo...

Entre el Atlántico y el mar Méditerráneo hay una tierra de mar y mucho sol
Que desde antaño se viene practicando una asquerosa y sucia tradición
Un individuo vestido de payaso tortura y martiriza hasta la muerte a un animal
Y el graderío estalla de locura cuando el acero anuncia su final.

Banderilleros sedientos de violencia van torturando sin ninguna compasión
Los picadores prosiguen la matanza acentuando punzadas de dolor
Malherido, enviste con bravura contra el frío del acero que destroza su interior
Agonizando en un charco de sangre, el puntillero remata la función.

Llamar cultura al sadismo organizado, a la violencia, a la muerte o al dolor
Es un insulto a la propia inteligencia, al desarrollo de nuestra evolución.
Tu indiferencia les hace poderosos, manifiesta tu repulsa a la fiesta criminal
No colabores con un juego de dementes, taurinos al código penal.

Anónimo dijo...

Entre el Atlántico y el mar Méditerráneo hay una tierra de mar y mucho sol
Que desde antaño se viene practicando una asquerosa y sucia tradición
Un individuo vestido de payaso tortura y martiriza hasta la muerte a un animal
Y el graderío estalla de locura cuando el acero anuncia su final.

Banderilleros sedientos de violencia van torturando sin ninguna compasión
Los picadores prosiguen la matanza acentuando punzadas de dolor
Malherido, enviste con bravura contra el frío del acero que destroza su interior
Agonizando en un charco de sangre, el puntillero remata la función.

Llamar cultura al sadismo organizado, a la violencia, a la muerte o al dolor
Es un insulto a la propia inteligencia, al desarrollo de nuestra evolución.
Tu indiferencia les hace poderosos, manifiesta tu repulsa a la fiesta criminal
No colabores con un juego de dementes, taurinos al código penal.